lunes 8 de octubre de 2007

El día después

Después de 12 hs ininterrumpidas de grabación – paramos un par de veces para comprar facturas y para ir a buscar un cable de guitarra a la otra punta de Bahía – el disco estaba terminado. Yeison pulsó el eject de la casetera y con tono solemne dijo:

- muchachos acá lo tienen, esto es todo lo que puedo hacer.

Diego dio un paso adelante y se hizo del TDK Ferro de 60 min. que contenía el esfuerzo, las ilusiones y el deseo de yupis de cada uno de nosotros. El anfitrión nos acompañó hasta la puerta y se despidió diciendo:

- el próximo lo hacemos en dos tandas.

Cuñataí nos fue devolviendo a nuestras casas. En la recorrida íbamos tirando nuestros comentarios:

- Buenísimo muchachos – dijo Diego

- La pifié un poco en el coro de Marilú – dijo el conductor

- La bata era una Tama, un infierno – dijo el Negro

- Me superó la tecnología – agregué

Quedamos en juntarnos al día siguiente para escuchar con un poco más de objetividad el producto logrado.

Empezamos a caer en la casa de Diego tipo 3 de la tarde, fui el primero en llegar.

La pieza estaba preparada para la audición, Diego había colocado el equipo de música en el centro de la habitación y frente a éste 4 sillas, la pava estaba en el fuego y la yerba del mate humedecida para que no se queme con la primer cebada.

Al rato de llegar el Negro sonó el timbre y ahí si estuvimos los cuatro. Antes de poner el casete Diego nos confesó que no se pudo aguantar y que ya había escuchado el disco varias veces, dicho esto pulsó play.

Esa primer escuchada fue - diría yo – espiritual, no voló una mosca, no hubo ni un comentario de lo que estaba sonando, hubieron miradas cruzadas pero eso no hace ruido, el mate se enfrió sin moverse de la bandeja.

Completado el lado B empezamos a dar nuestras opiniones que más o menos coincidían, un pifié acá una desafinada allá, faltó un piano en tal tema y cosas así, pero la sensación de conformidad inundaba el ambiente.

A continuación empezamos a buscar con que comparar y lo primero que hicimos fue poner alguna de nuestra grabaciones anteriores, la idea era ver la calidad de sonido que había logrado Yeison; el volumen, si había ruido en la cinta y cosas por el estilo. Prueba superada, el sonido comparado con nuestras grabaciones de aire era muy superior. Esto nos envantolenó y fuimos por más, así que pusimos Joe Cocker Live!, al segundo compás de “déjate el sombrero puesto” se nos planchó el copete y decidimos no vender el disco en EEUU.

Aprovechando la doble casetera del equipo, cada uno se hizo su copia y después fuimos a comprar unas carnes y unos vinos para festejar el cierre de una obra obra concluida.

lunes 3 de septiembre de 2007

El gran día

Ensayamos, juntamos la plata para Yieson, pensamos frases armadas para la prensa, cambiamos las cuerdas de la viola y del bajo, el Negro se compró palillos con punta de plástico, según él sonaba más roquero con eso y yo me limé las uñas en punta de flecha para sacar arpegios más limpios.

Y llegó el gran día, 15 de febrero de 1992. A las 8 de de la mañana estábamos tocando el timbre de Yeison. Al rato volvimos a tocar porque nadie nos atendía y un rato más tarde abrió el recién levantado Yeison.

- ¿Si? ¿qué pasa?
- Hola Yeison, venimos a grabar
- ¿a qué?
- A grabar, te acordás, ayer hablamos por teléfono
- ¿Ayer? ¿qué día es hoy?
- Sábado
- ¿Tienen muchos temas?
- 10 o 12 más o menos
- Uuuhhhh!!!! Pasen, pasen… Vayan pa’ la cueva, en un rato los alcanzo

Nos pusimos cómodos en la cueva, desenfundamos los instrumentos. Era lo único que podíamos hacer. A la media hora llegó Yeison con el mate, se disculpó por la demora y empezó a tirar cables.

- La guitarra?
- Acá… yo
- Vos estás en el canal 4, acordate
- El bajo?
- Acá!!!
- Vos vas en el 3, no te olvides
- Que más hay?
- Un teclado dijo Diego
- Aha, bien, lo metemos mono porque no me alcanzan los cables
- Dónde voy?
- a si, te mandé al canal5, éste es para la vos, en el 1
- La bata? Pregunte
- Si si, enchufa este cable a ese micro, la bata va de aire… la mandé al 6
- Listo no?
- Necesitamos otro micro para los coros y tenemos otra guitarra
- Qué cagada, me queda un solo canal en la consola… tomá este cable y úsenlo para lo que quieran… va al 2

10 minutos, no más….

- Tóquense algo así acomodo los potes….

Empezamos a tirar los acordes de Marilú….

- A ver, a ver… la guitarra llega flojita… no me mueve nada acá… fijate por ahí atrás que hay un ampli

Dejé la guitarra en el piso y me puse a buscar el ampli…

- Es chiquito y de color amarillo

En un rincón lo vi, un fender de bolsillo

- Enchufate que te tomo de aire, el chiquitín se suena todo

Mientras me acomodaba Yeison puso un micrófono delante del mini fender

- Prueben de nuevo, a ver…. Va queriendo… ¿vas a tocar así?
- ¿Así cómo?
- Pelado, sin efecto
- No sé
- Tomá, agregate esta multiefecto
- ¿Qué es esto?
- Enchufate y te vas a dar cuenta
- ¿Cómo la enchufo?
- Claro si nunca viste una… pará que te ayudo

En dos minutos Yeison me explicó las bondades de la multiefecto

- Con esta perilla cambiás de efecto ¿ves?... tocá… ahí tenés un flanger… ahora te puse un delay… bueno probá mientras acomodo a tus compañeros

Me asusté, por momentos era Pink Floyd y al minuto era Joe Ramone. Los chicos se entusiasmaron con el chiche nuevo….
Má si, que puede pasar…

martes 31 de julio de 2007

Conseguimos los teclados

Cuñataí era más bien introvertido, no se sabía nada del pibe. Él venía, aportaba con su bajo, su guitarra, su auto, su entusiasmo, su música y sus amigos; que lógicamente eran callados. Escuchaban el ensayo como si estuviesen en una misa.

Muy distinto era el Negro. A tres cuadras se sabía que venía el Negro, completamente extrovertido, con ganas de compartir con el mundo su experiencia de vida. Él llegaba con sus cervezas, sus tachas, su novia y sus ganas de hacer Heavy con una banda Folk .

Los amigos del Negro, eran por supuesto, como el Negro y esa mezcla de idiosincrasias le daban al ensayo semanal un aire de ritual antropológico.

Ya estábamos ensayando para la grabación, pensábamos arreglitos, finales, estrofa, estribo, estrofa, estrofa… En una de esas le pido al Negro que cambie el pase de entrada al estribillo en el tema “que sea el sol”, el hacía algo corto y contundente y yo había pensado en hacer algo un poco más largo, de letargo. Intentó una par de veces pero no le gustó mucho, así que me dio dos opciones:

- Toco lo que ya sé o este tema los grabás vos

La verdad es que no soy un buen baterista, digamos que siendo derecho aprendí a llevar un tiempo de rock cuadrado en la batería de un zurdo, pero podía hacer el pase que yo quería y con eso me bastaba…

- Ok, lo grabo yo

No se habló más del tema, cuando llegaba el turno, el Negro se levantaba de su cetro y me entregaba los palillos…

- Tomá… tu pase suena como el culo

Entre tanto Diego tiraba ideas con el teclado, a veces estaban buenas y a veces no sonaban como él quería. Todas estas pruebas vieron su final con la llegada de Damián “el tecladista”, amigo del bajista.

El tipo llegó, saludo sin mucho esmero, armó su teclado y se puso a tocar. Con poca data hizo lo que le pedíamos; no éramos Yes está claro…
Ya en quinteto, fuimos cerrando los temas, los cuñados empezaron a armar las voces, El Negro ya se había aprendido todas las letras, si, el Negro tocaba cantando, golpe a golpe y verso a verso.

Yo no entendía nada, sabía cuando entrar y sabía cuando salir, así que me puse a reforzar la postura del ReM, la mayoría de los estribos reventaban por ahí.

jueves 21 de junio de 2007

Yeison

La pelota había dado su primer giro y ahora a rodar. Los ensayos grabados de aire ya no nos conformaban y nos empezó a picar la idea de grabar un disquito que suene un poco mejor.
Como dije anteriormente una banda de rock, cuando se inicia, no tiene un mango a menos que seas Soda Stereo y lógicamente no era nuestro caso. Partiendo de esa base empezamos a buscar el estudio que estuviera a la altura de nuestros escasos ingresos. Mientras tanto seguíamos inmersos en interminables ensayos los días sábados. Así te quedaban los dedos…….
Un buen día nos llega el dato de un tipo de Villa Mitre que tenía un estudio en la casa, y lo más importante, cobraba barato. Telefónicamente coordinamos una reunión y un sábado fuimos a ver en principio que era un estudio y lo más importante que era barato.
Tocamos timbre y nos atendió Yeison, guitarrista del circuito local, alto, medio pelado, sin Kawasaki pero con una honda!!! (perdón). Ahí nomás nos hizo pasar por un pasillo largo a lo que él llamaba “la cueva”. Piezita en el fondo del patio, acuatizada con cajas de huevo y planchas de tergorpor, adornada con posters de músicos ochentosos que el conocía y varios instrumentos dispuestos estratégicamente que dejaban un pasillito en “la cueva” para poder entrar.
Nos empezó a explicar que era cada cosa, que la consola esto, que la bateria lo otro, etc. Etc. En fin dos horas charlando hasta que al final nos dijo la palabra clave…
Era barato nomás, al toque contratamos su servicio.
De regreso en el dodge 1500 celeste del bajista Diego dijo…

- Che, meteremos algún tecladito en la grabación, yo me animo

No se si todos pensamos en un tecladito, lo que si se es que todos queríamos poner toda la carne al asador así que estuvimos de acuerdo en un santiamén.

domingo 29 de abril de 2007

Salón lleno

El bajista entendió rápidamente que no se puede colgar al rock porque no te gusta el estilo del baterista, menos un día antes de tocar en vivo, así que a las 15:30 llegamos al colegio.
Las bandas entraban por otra puerta, nos conocíamos todos pero querían darle un toque de misterio. Diego adelante con gorra y lentes negros, cuñataí con el instrumento al hombro al igual que yo y el Negro atrás, pegándole a todo lo que encontraba con los palillos, dijo que era para calentar muñeca. Parecíamos el final de Batman III.
Yo me imaginaba que sería como la vez anterior, poca gente, el piso como escenario y sonido ambiente. Pero mientras esperábamos nuestro turno en el vestuario de damas, se escuchaba un sonido poderoso, pensé para adentro que el eco del lugar engañaba mis percepciones.
La espera se estaba haciendo larga cuando el silencio sacudió la modorra y un tipo entró gritando:

- Turistaaaaas!!! , ¿dónde están los turistaaaaaas?

- Acá dijo el Negro

- Silencio…

- Su turno muchachos

Encaramos por un pasillo de gente y terminamos en el escenario del SUM, la bata armada, los micrófonos listos, cables por todos lados, muchos parlantes a los costados y al otro extremo del salón un tipo atrás de un foco chiquitito que nos hacía señas con las manos.
El gimnasio lleno de gente que miraba expectante…
Diego se paró frente a uno de los micrófonos y comenzó a elongar los dedos de las manos, cuñataí se colgó el bajo y se paró frente al otro micrófono y parecía una estatua viviente, el Negro se sentó en la bata y dijo:

- Esta bata está armada para un derecho y yo soy surdo
- El redo está muy bajo
- Los platos están lejos
- Le falta un ton
- Así no puedo tocar

Y encaró la salida

Yo que todavía no me había acomodado lo alcancé y lo traje de nuevo

- Negro, vamos loco, dale que la acomodamos en un minuto
- Te dije que tenía que traer mi bata
- Bueno Negro, no nos daba para el taxiflet, además así son las reglas
- Es una garcha, mirá el agujero que tiene el bombo
- No pasa nada, si tocó el anterior vos también no?
- La concha de mi hermana

Ahí nomás el Negro se saca la campera y queda en cuero con un chalequito de cordero sin botones, empezó a dar vuelta la bata para ajustarla a sus postura y se escuchamos

- No me desarmes la bata
- Miramos para todos lados, ¿quién corno habla?

El Negro ni pelota

- Flaco, no desarmes la bata, ahora te ayudamos

Y vimos al tipo del foquito agitando las manos como loco. En fin, vinieron dos pibes y acomodaron todo en un segundo. Se sienta el Negro, putea un poco más y das tres golpes con los palillos, la señal de arranque, yo estaba en veremos, salí corriendo y entró a cagarse de risa…

- Apuráte nene
- Negro puto
- ¿Qué dijiste?
- Nada, nada

Me voy a la otra punta y me cuelgo la guitarra

- Guitarra – estás desenchufado

Junté los dedos y los moví de arriba hacia abajo, el sonidista como loco, parecía que se estaba ahogando, que manera de mover los brazos.

- No te entiendo le dije
- Hablá por el micrófono que no te escucho
- Haaaaa!!!!
- Tenés un cable al lado de tu pie, es para que enchufes la guitarra
- Haaaaa!!!!

Terminó de acomodarme y el Negro

- Vamoooooooooo

Golpea tres veces y arranca, cuñatai lo estaba esperando así que entró bien, Diego lo esperó una vuelta y se acomodó al toque, yo estaba mal…, pasaban las vueltas, ya estaban cantando, y yo no podía meterme en la cadena de acordes. En una de esa siento que se viene el estribo y clavo un sol mayor de la puta madre el resto me miró y siguió en un re menor escalofriante.
A medida que iban pasando los temas todos fuimos dejando nuestra cuotita de pifie, pero en general sonó. Al menos la gente esgrimió algún que otro aplauso.

Último tema, a penas de comenzado el Negro pierde un palillo y…

- Esperen… vamos de nuevo

Cortó, se levantó a buscar el palillo perdido, se acomodó y dio la señal de nuevo… simple lo del Negro.
Terminamos, ahí si, se escucharon los aplausos, en realidad no eran para nosotros sino para Plataforma 7, la banda que venía, el cantante ya estaba en el escenario cuando nosotros empezábamos a despedirnos.
Me calenté como un bicho y en seco desenchufé la guitarra, se armó un acople…

- Pará flaco!!!, pará que baje los potes

martes 27 de febrero de 2007

Al bajista no le gusta el hardcore

Sábado tres de la tarde, no se podía conseguir un taxiflet, un calor… y el Negro impaciente en su casa de White esperando que lo fuéramos a buscar. En uno de los tantos intentos un chofer accede a abandonar su siesta para hacerse la changa. No encontrábamos la casa, nos equivocamos de barrio, dimos vueltas, hasta que por fin dimos con la dirección. Cargamos la bata y volvimos para la casa de Diego, allí nos esperaba el Cuñataí que se había quedado afinando los instrumentos para ir ganando tiempo.

Llegamos y vimos con emoción como el Negro armaba parte por parte su batería azul, colgaba cada tacho con precisión quirúrgica, medía con experiencia la distancia de los platos, todo un artista el Negro. También vimos la cara de asombro del bajista, y como esa cara se iba transformando en despedida… no tuvimos tiempo de explicarle y mucho menos de detenerlo cuando el Negro hizo su prueba de sonido.

Se desató el pelo, se sacó la remera le dio unos besos a la quilmes y… bombo – redo / bombo – redo (tu pac tu pac) y atrás de esa entrada el más terrible de los hardcors que habíamos escuchado, rápido, violento, interminable…

No iba a hacer fácil unificar criterios...
Para las ocho de la noche el Negro tenía algunos temas y la dueña de casa tenía una nueve milímetros en la mano, así que se terminó lo que se daba.
El Negro se fue a tomar la 501 mientras que con Diego nos sentamos en el escalón de la entrada a terminar la última cerveza y a hacer un repaso de lo acontecido en el ensayo.Teníamos que llamar al bajista para ver si volvía…

lunes 19 de febrero de 2007

El cuarto turista

Cuando entré a la casa del Negro pensé dos cosas: la primera, que el sobrenombre le caía como anillo al dedo y la segunda, que en trío sonábamos muy bien.

No tardamos en advertir el clima Heavy del lugar, los posters de Kiss, Iron Maiden, Motorhead y Metallica eran un indicio, la campera de cuero y las tachas que portaba el Negro eran la confirmación. Era un metalero de aquellos.

Con Diego nos miramos y le clavamos los ojos a la rubia en señal de reclamo.

Entre cervezas, quisimos explicarle al anfitrión de los cambios acaecidos en el camino, que no necesitábamos solo la batería sino que también necesitábamos al batero, pero que al ver sus inclinaciones musicales la esperanzada visita se había convertido en una visita muy corta y que nos teníamos que ir.

El negro se ató el pelo y le sugirió a la rubia que se animara, que él le prestaba la batería, pero no hubo caso. La discusión continuó y para la cuarta cerveza habíamos solucionado el problema, el Negro sería el cuarto turista.

Le dimos una cinta con los temas que íbamos a tocar, imaginamos que querría escucharlos como para tener una idea, pero no fue así…

- No papi, a mi no me dejes nada, yo me siento y toco...

Mamita!!!, no daba como para seguir insistiendo. Tendrían que conocer al Negro. Metro 85, pelilargo forrado en cuero y barra brava del Club Atlético Comercial de Ingeniero White (en la casa lo que no era de cuero negro era de color verde y amarillo).

Arreglamos una hora para el ensayo, hablamos de que el rock a ese nivel no deja ganancias…

- No pasa nada vieja, yo me siento y toco, no me importa la plata…

Con Diego nos volvimos en silencio (la rubia se quedó con el Negro).